2.6.05

Adios GES

El GES ya no quiere escribir. Es una pena porque el GES escribe increiblemente bien. No todos sus textos son sobre religion, pero siempre pirateo de esos y los pongo aqui porque el sabe decir las cosas que yo no se como...
Les dejo este.


Nuevamente se observa cierto escándalo. La Iglesia Católica da muestras una vez más de que poco le importan las estrategias de marketing. Pero pareciera ser que lo políticamente correcto es eso, mercadear, vender lo que sea a cualquier precio y con la mayor aceptación posible.Y otra vez saltan los horrorizados. Al fin y al cabo, tanta publicidad, tantas promesas de nuevos productos y programas televisivos y novedades editoriales y filmes y candidatos a senadores que prometen, en todos los casos, complacer a sus futuros consumidores, tanta retórica de la nada, digo, al fin y al cabo genera algún efecto, al menos en aquellos que pretender sentirse incluidos en el gran universo simbólico del materialismo y la simplicidad.A muchos les hubiese gustado un Papa un tanto más carismático, vistoso y con aires de reformador casi a lo Calvino, a lo Lutero. A muchísimos -porque sí, son muchos, y en eso dicen tener su fuerza- les hubiese animado la visión televisiva de un alguien de la república de Moldavia saludando desde su balcón, un moldavo de origen africano pero con padre nicaragüense y madre japonesa. Digamosló, hubiera quedado grabada en nuestras retinas una imagen semejante, hubiese resultado un impacto de esos con los que se sirven los medios informativos, publicitarios o industriales para vender más y mejor. En un mundito como el nuestro lo que suele interesar es la forma, y más que la forma la novedad. Aquello que no es novedoso parace no servir, impresiona mero cascajo. (Es más, si por buscar más fieles a cualquier precio se tratara, lo ideal hubiera sido un Papa travesti o una actriz arrojando desde el balcón vaticano sus tetas y todos los permisos sexuales, abortivos y eutanásicos habidos y por haber: esa papisa, estoy seguro, hasta podría tener una serie televisiva, o un programa de radio, y sería lo que se dice un éxito.)Pero no. Qué tenemos. Tenemos un sacerdote alemán que se encargó de la ortodoxia más pura del cristianismo. Alemán, ergo, nazi, aunque haya nacido en 1927, aunque haya sido desertor, a los 18, 19 años, del ejército en el que a la fuerza había sido reclutado -y estamos hablando de 1944, 1945. Tenemos además, ¡otra vez!, a un viejo enfermo, en este caso, de diabetes, y que sufrió un derrame cerebral alguna vez. Y que es un retrógrado, dicen, un ultraconservador, dicen, que no se fija en los tiempos que corren, que no es realista. Etc.Digamos que el Barbado muerto en la cruz tampoco fue un fenómeno de masas. No nos engañemos. De haberlo sido no lo hubiesen elegido en lugar de Barrabás. Digamos también que tampoco Karol Wojtyla, a pesar de sus viajes y de la utilización de los medios, generó una revolución cultural y religiosa que transformó a la mayoría del mundo en católica. Digamos que nadie en la historia de la Iglesia, incluso actuando por la fuerza y la avaricia temporal de ganar tierras y reinados, tuvo esos éxitos. No se trata de una cuestión numérica, jamás se trató de eso. La conversión que buscan los católicos, eso que llaman evangelizar, no es un juego de sumas y restas, sino un trabajo personal, casi de persona a persona. Toda desviación del concepto no es más que eso, una desviación. Y Benedicto XVI, desde lo que ya supone su figura para críticos y devotos, es, aunque moleste, un fiel exponente de esto que no es política, de esto que es religión.Seguirán hablando, y seguramente con muchos cuestionamientos, de la figura del nuevo pontífice. Lo mismo hicieron con Wojtyla, incluso cuando éste agonizaba. No se puede esperar otra cosa. Yo, mientras tanto, también desde aquí -y mientras me dé el presupuesto, no vivo en la abundancia, les puedo asegurar, estoy casi sin trabajo- continuaré diciendo. Y asimismo escribiré cuentitos -no sé si buenos- seculares. Acaso haya llegado la hora, con Benedicto XVI, de que algunos comprendan que defender ciertos ideales no es ser ni fundamentalista ni estúpido ni moralista al divino pedo.(Respeto.)

El GES.