24.10.05

E X P E R I E N C I A


A pesar de estar operada, la gata de la casa es bastante hormonal. Le gusta salir disparada al patio cuando abrimos la puerta y resbalarsele al gato de los caseros. Ya tenemos nuestras mañas y no le era tan facil escaparse. La cosa cambio subitamente. Estoy casi segura de que en uno de tantos de sus dias de frustracion amorosa y sin quehacer juro darnos muerte.
Mis caseros dejan siempre un canasto con ropa encima de la lavadora, la cual da hacia la puerta de la calle. Una tarde de hace semanas meti la llave en la puerta dispuesta a sacar el estres limpiando la casa. Mas tarde en girar la llave que la gata en brincarme encima desde el canasto. Vi sus uñotas venir y me hice a un lado. Cayo parada, y para su suerte, la escena afuera era perfecta: El gato de los caseros mordia un hueso y la miraba seductoramente.
Con lo que no contaba la muy sinverguenza (y yo menos), es que el gato fuera el objeto del deseo de mas de una minina de la vecindad. Una de ellas definitivamente no vio con buenos ojos a la gordis blanquinegra que amenazaba con comerle el mandado. MEEEEEOOWWWWW!! salta sobre ella y comienza la funcion. Nunca habia visto cosa mas horrible. Con razon a las peleas de mujeres les llaman CATFIGHT. Igualitas. Tuve miedo de ver morir a la gorda, en verdad es una inutil. La tenian de mordedera.Asi que meti las manos en ese torbellino de colmillos y pelo. Recibi unos 10 buenos arañazos pero la saque.
Mis brazos daban lastima, mis manos...miedo. En ese momento pense: imposible salir de esta sin cicatrices. Me lamente del diario por unos dias y luego se me olvido.
Hoy me levante mas temprano de lo normal y Vancouver estaba obscuro. Se me antojo no leer en el camino al trabajo y ver la ciudad vacia. Hacia frio. Cerre la ventanilla del autobus y me vi la mano. Algo ya no estaba ahi. Busque ese algo en mi otra mano y en mis brazos. Y ya no habia nada. No habia evidencia del destrozo. Ni una cicatriz.
En ese momento me di cuenta tambien de que otro rasguño habia desaparecido. No fisico, un rasguño viejo que de verdad creia que nunca iba a sanar. Y ya no esta. No me duele mas, y no fue tan profundo como para cambiarme.
Hoy ya tengo experiencia! Ya puedo decirle a alguien que las heridas si cierran. Y si las cuidas bien, sea con agua oxigenada o perdon, y las escondes del sol y del orgullo excesivo, muy probablemente no te quede una cicatriz para recordar malos momentos.
Y todo gracias a la piru..eta de mi gata.