La Ola.
No es lo mismo caminar junto al mar cuando vas de vacaciones que caminar junto al mar cuando vives en una ciudad que lo mantiene en abrazo perpetuo. Lo primero te emociona, te sobrecoge. Lo segundo te permite apreciar las pequeñas ironias de la naturaleza: como el mar violento y loco acaricia la arena en la playa tan suave y delicadamente como una mano tibia en tu antebrazo.Yo siempre habia querido tenerlo cotidianamente, intentar verlo como cosa comun. Se necesita estar un poco tocado para abandonar la casa, empacar maletas, largar a tu familia y a tus amigos, y aprender a ser tu muy lejos de lo tuyo. Para mi eso fue genial: Nunca habia salido de Mexico por mas de una semana y nunca habia vivido sola, en un lugar donde no conociera a nadie. Cuando llegue era verano y hacia calor. Llegue en la noche y despues de medio dormir, el dia siguiente me amanecio con ganas de mar. Baje a la playa, avente todo y me meti corriendo a brincar olas de un mar diferente, helado...pero al fin mar. Sali y me sente en la arena por horas. El mayor tiempo que habia pasado completamente sola. Y ahi dije: Ahora si. A ver que viene.
Es claro que el mar es uno, con muchos bracitos, pero al fin uno. La diferencia es que cada playa tiene musica diferente, una cancion unica. Eso que te hace recordar ese pedazo de mar en particular.
El tiempo ha pasado y me he aprendido la cancion del mar de Vancouver. Me he sentado muchas veces a verlo, en verano o invierno, sola o con mis amigos. El tiempo ha pasado y lo que era yo la primera vez que lo vi, ya no soy. Este mar me encanta, pero le conozco.
Me emocionan los momentos que vendran frente a un mar diferente. Como ese junto al Corcovado, cuando no podia creer estar ahi. Pero junto con esa emocion siento un poco de miedo. De la incertidumbre, como si fuera una ola grande que me da un revolcon. Casi todos a mi alrededor parecen haber sentado cabeza y yo aun no. Que ira a pasar?
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