25.8.06

Llego el laberinto.

Ayer note con diversion que cada vez que compro un libro que muero por leer, mientras le quito la envoltura de papel celofan, el corazon me late muy rapido, de curiosidad y emocion. Me pongo de malas si alguien interrupe el ritual de la primera vez: revisar ambas pastas, hacer el debido juicio preliminar y comenzar a leerlo un poquito de atras para adelante.
En las primeras paginas, Paz compara a Mexico con un adolescente que comienza a tener conciencia de si mismo, sorprendido de solo existir, descubriendo. Eso me hizo seguir leyendo con mas curiosidad aun.
Y luego, uno de sus parrafos:

"La minoria de mexicanos que poseen conciencia de si no constituye una clase inmovil o cerrada. No solamente es la unica activa...sino que cada dia modela mas el pais a su imagen. Y crece, conquista a Mexico.".

Yo ya pensaba algo asi, obviamente siendo incapaz de ponerlo de ese modo, conciso, sin ser tarugamente optimista. Aun no llevo ni el 30% del libro, habra que leer mas para entender su intencion.
Y como siempre no pude evitar divagar en eso de tener conciencia de uno. A mi definitivamente se me retraso. Producto de vivir en un ambiente cerrado, donde todo mundo piensa igual. Una parte de mi estaba muerta, esa parte sin la que ahora no podria vivir: la fuerza para esculcar las cosas de la vida sin miedos o atavismos estupidos.
A mis 26 años, por ejemplo, yo no sabia fumar. Ya se que no es ciencia ni una actividad importantisima, pero yo no sabia fumar, y a pesar de tener curiosidad, nunca lo habia intentado. Asi que ayer saque al jardin el libro de mis obsesiones de estos dias, cafecito, y los Benson y el encendedor de mi roomate, a quien no vi que me espiaba, divertida. Me sente junto a la mesa, piernas arriba de la silla. Raspe el disparador del encendedor, con trabajos le saque la flama, acerque el cigarro y aspire. La segunda inhalacion la guarde, hasta que senti el sabor. No hubo tos, ni nada extraño. Le arranque al cigarro un par de suspiros mas, mientras cerraba los ojos sintiendo como el humillo se escapaba a mis labios. Mi roomate llego sin decir nada, y me hizo la seña de que se lo pasara.

-One should never smoke the first cigarette alone.

Y ahora puedo decir que no me gusto. Uno no puede negar la cruz de su parroquia, de ñoña, en mi caso. Quiza uno de vez en cuando. Sigo prefiriendo los sabores alcahuetes de cocacola y tutsi pop. Pero si ahora alguien me ofrece un cigarro en una fiesta podre decir que no porque no me apetezca, pero no porque no sepa fumar, jajaja.